Sinatra Story

Muchísimas gracias a la nueva casa adoptiva de Lolo, un gato adulto que ha vuelto a nacer gracias a El jardinet y gracias a su adoptante, una persona sin prejuicios ni por la edad ni por las “taras” de este gato adulto y tremendamente tierno y cariñoso que fue rescatado de una inmundicia y la indiferencia del transeunte. Abandonado en medio de la nada, durmiendo dentro de una caja de cartón, dejado a su suerte que podría haber sido cualquier cosa, Lolo, ahora Sinatra, todo un “gentelman” que goza de los favores y las caricias de una casa muy transitada.

Gracias por un escrito tan real y tan Jardinet, a parte de la hermosa historia de este peludo, el reflejo de lo que somos está plasmado como nunca en estas lineas, nosotros no lo podríamos haber explicado mejor. Gracias Gerard!

 

Sinatra The Cat
Hace unos dos años empecé a pensar en adoptar un gato. En el pasado, ya había rescatado a uno de la calle (al final se quedó a vivir con mi madre, adueñándose de su
jardín) y había convivido con otros dos. Hechaba de menos sus andares sigilosos, el vaivén hipnótico de sus colas, y, por supuesto, el runrun pacificador cuando están en calma. Empecé a mirar que opciones tenía para adoptar uno. Mis intenciones eran las de hacerme con un gato adulto y la única condición en mi mente era la de poder darle una segunda oportunidad. Siempre he pensado, por frío que pueda parecer, que un gato que ya ha vivido en un hogar y de repente se encuentra en la calle está mas necesitado de un hogar qué un recién nacido, el cuál no conoce aún los sabores de la vida doméstica y que tiene más capacidad de adaptarse a las circunstancias que se vaya encontrando. Como no sabía cual era la situación en Barcelona de protectoras y demás asociaciones empecé a investigar, hasta que me encontré con “El Jardinet”. Aparentemente nada los diferenciaba de las otras entidades, pero al leer las descripciones de cada bicho entendí que si algo los movía era la pasión por los animales, que aparte de ofrecer un servicio social había detrás una intencionalidad clara de hacer que cada animal encontrase su hogar ideal. ¡Me enamoré de no sé cuantos especímenes! De repente, me entraron ganas de llenarme la casa de gatos, e incluso pensé en hacerme voluntario pero, por circunstancias de la vida, deseché toda idea de adopción o de colaboración. Al poco tiempo mi necesidad de contacto felino se satisfizo cuando una pareja entro en le piso trayendo consigo una gata ya viejita, haciendo que me olvidase temporalmente del asunto.

La vida siguió su curso, yo me mudé y el cambio de vivienda revivió mis ganas de compañía felina. Me metí en la web del Jardinet, encontré un gato que pensé podríamos
llevarnos bien y escribí un mail pidiendo más información. Me respondieron que ese gato ya había sido adoptado pero que tenían mas, sin que llegásemos a concretar nada. Atrapado entre obligaciones profesionales me fui olvidando poco a poco del asunto: me faltaba tiempo y energía. De todos modos, la idea nunca desapareció de mi cabeza y una vez mas estabilizada mi situación decidí volver a intentarlo. Como mis anteriores compañeros felinos siempre habían sido blancos y negros me decidí por uno de los rubitos. Poco antes de las fechas navideñas escribí un mail pidiendo información y, a pesar de que también esta vez el gato que me interesaba ya había sido adoptado, concretamos una cita con la gente del Jardinet para charlar y ver más opciones. Por si no era suficiente, después de Navidad eran los exámenes de la Universidad y, justo después, yo tenía dos semanas de vacaciones en Turquía, por lo que dejamos ese tiempo para meditar las opciones y tomar una decisión. He de decir que esa primera cita fue crucial. En ella me quedó claro que lo que mas importaba era que gato y humano se compenetrasen. También comprobé que realmente los miembros de Jardinet CONOCEN a CADA UNO de sus animales: sus manías, sus costumbres, su carácter, sus fobias, etc.
Lo que ayuda a que le proceso de adopción sea completamente personalizado para cada miembro. En esa primera cita barajamos un par de opciones y quedamos en que ya hablaríamos a mi regreso de las vacaciones. Una vez de vuelta, con la rutina y algunos cabos sueltos en el piso ya resueltos, volví a contactar con V. (de hecho le pasé una lista de los gatos en adopción que me interesaba y mi orden de preferencia), dejándole a ella elegir el que creía mas conveniente para mí, aunque eso significara no satisfacer mi capricho de tener un gato rubio o atigrado, desechándolo en pro de una mayor felicidad y comodidad para todos. Al final, el gato elegido fue Lolo, un gato negro que cuando lo ves andar parece una pantera, y al que una infección de oreja lo marcó de por vida dándole un carisma único pues parece que lleva boina al estilo músico de jazz. Fui a verlo en su casa de acogida (otra de las particularidades del Jardinet que creo es la base de todas las virtudes mencionadas anteriormente) y no tardó ni cinco minutos en subirse a mi falda, lo reconozco, enamorándome al instante. No me hizo falta nada mas para decidirme, y a pesar que me ofrecieron pensármelo y tal vez ver otras opciones mas rubias, supe que el destino me había unido a Lolo. Si hubo algo que me hizo dudar fue la tristeza que presentí se posaría en la casa de acogida una vez separados de Lolo, por eso no me corté en decirle a la madrina que estaba mas que invitada a visitarlo cuando quisiera y que por favor no faltase, si así le apetecía, ni en su cumpleaños ni en Navidades. De eso hace escasamente unas dos semanas. Lolo, ahora llamado Vinsi (de Vincent Sinatra) o Sinatra en la casa, se está adueñando poco a poco de nuestro hogar. Se hizo con el sofá, donde sabe que tarde o temprano le caerá una mano amiga que lo acaricie. Nuestras camas ya no son nuestras, las almohadas tienen pelo, por la mañana se le oye correr persiguiendo quién sabe qué, a la hora que llego por la noche me extraño si no me recibe con un meow que yo entiendo por lata y otro meow que entiendo por gracias, si uno de nosotros tres está muy ocupado, siempre se las apaña para robarle unas caricias a los otros dos, ha aparecido no sé cuantas veces en Instagram, Facebook, Twiter, y creo que si esto sigue así, dentro de poco oiremos hablar de Sinatra The Cat, nuestros amigos ya no soportan mas que hablemos del gato (yo creo que es envidia aunque la verdad es que los entiendo) pero ¿Quién se puede resistir a sacarle una foto cuando llegas y te lo encuentras boca arriba postrado al sol? La verdad, él no me lo ha dicho aún pero yo creo que está contento con nosotros, que está feliz y, aunque sea un quejica, agradece los cuidados cuando le sacamos las legañas o le limpiamos las orejas. Estoy seguro de que, si pudiera, escribiría una carta de agradecimiento a la gente del Jardinet (Victoria et al.), a sus rescatadores (Ingrid y Diego) y a la casa de acogida (Johanna), pero como no puede, lo hago yo por él. Gracias Jardinet por todo. Os esperamos en las próximas Navidades. Visitadnos ! cuando os apetezca que siempre tendremos una latita que compartir. Nos vamos hablando. Meow.
Sinatra & Gerard

1891273_10203250615054146_1740212069_n 20140301_114324 20140301_114338

 

 

Anuncios

Una respuesta to “Sinatra Story”

  1. Victoria Says:

    Simplemente emocionante…….Muchísimas gracias de corazón! Es la prueba de que entre todos Si que podemos cambiar destinos y lograr futuros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: