Por qué soy Casa de Acogida

Hoy tengo en acogida tres preciosas gatitas de “El Jardinet dels Gats”. Chenoa, llegó a mi casa hace 6 meses, en Enero de 2015, una semana después de haber entregado a Gala a su adoptante. Olivia, llegaría unas semanas después. Y poco más tarde Munky.

Mañana entrego a una de ellas. Y me siento triste, muy triste, las despedidas son siempre duras…

Chenoa subía a dormir al alféizar de la ventana buscando el sol y la seguridad de un sitio elevado, a base de jamón dulce y paciencia la dueña se ganó su confianza un día la metió en su casa y ella ya nunca más quiso salir. Sin embargo, la mala fortuna trajo un problema de alergía y que volviera la amenaza de la calle o la gatera… El Jardinet hizo los trámites para acogerla directamente y vino a mi casa. Hoy sabemos que Chenoa tiene Inmunodeficiencia y miedo a otros gatos. ¿Qué habría sido de ella si se hubiera mirado para otro lado?

Olivia fue rescatada de una casa donde era maltratada desde hacía años. Tiene Inmunodeficiencia y algunos problemas más de salud pero con los cuidados adecuados disfruta de muy buena calidad de vida. ¿Qué habría sido de ella en aquella casa donde no sólo no se ocupaban sino que parecían buscar que “desapareciera”?

Munky es la más joven, había vivido siempre en “El Jardinet”. Fue rescatada con apenas unos meses pero se escapó del Box y durante años burló cada intento de “cazarla”, hasta que por fin un día del frío febrero ¡se consiguió! Àlex Salvador, la Coordinadora,  pensó que se debía intentar socializarla. Tuvimos momentos de desánimo, no veíamos avance, nos planteamos si quizá lo mejor era devolverla junto a sus viejos camaradas, y entonces sucedió…, estaba acariciándola y ¡ronroneó! ¡Por fin! A partir de ahí el cambio ha sido espectacular. ¿Qué hubiera pasado si no se intenta?  Habría tenido una buena vida en “El Jardinet”, sí, estaría protegida, cuidada, pero no nos engañemos, el invierno es frío y en un sofá se pasa mejor.

Siempre me han gustado los animales, he tenido gatos durante muchos años, algunos de ellos los recogí en la calle, pero al morir mi última compañera me derrumbó la pena. Fui al Jardinet para darles todo, había decidido no tener ningún animal más. Me dijeron que fuera un Sábado, el día de las visitas, llevé algunas cosas y… me hice Voluntaria.

Soy voluntaria en “El Jardinet” desde Septiembre de 2014. Y reconozco que lo digo con orgullo. Me siento orgullosa de formar parte de este gran Equipo humano que tanto hace por los gatos y por cualquier animal que lo necesite.

El año pasado facilitó más de 100 adopciones. ¡Son 100 vidas rescatadas! Me parece muy grande para una pequeña Asociación que vive básicamente de Donativos y del trabajo de los Voluntarios que ayudan en multitud de tareas. ¿No os parece algo de lo que merece la pena formar parte? A mi sí.

Muchas personas me preguntan por qué soy Casa de Acogida. Por qué no los adopto. ¿Es que no me da pena que se vayan? ¿Por qué me implico tanto si no son míos? “¿Es que te gusta pasarlo mal?”

Por mi casa han pasado Zeus (ahora Luis), Charlotte, Gala, Enzo, Chenoa, Olivia y Munky. Siete vidas que necesitaron que una casa las acogiera, un hogar donde sentirse seguros, mimados.

He decidido ser Casa de Acogida porque de esta forma creo que puedo ayudar a más gatos, es la mejor alternativa  hasta que encuentran su hogar definitivo y son tantos, tantos, los gatos sin hogar… Se necesitan muchas, muchas casas de acogida, tener gatos propios no impide serlo. Si te gustan los animales es una experiencia única, gratificante, enriquecedora, que no te deberias perder. Para mi la cuestión es ¿cómo es que no hay más casas de acogida?

Cuando me dicen que uno de los gatos que tengo acogidos se va (bien porque va a ser adoptado o trasladado) se me hace un nudo en el estómago, ¡claro que lo paso mal!, pero sé que su marcha significa una mejora para él/ella y es lo que importa. La pena pasa sabiendo que será más feliz, y otro gato espera turno para mejorar su vida.

Hoy escribo con lágrimas en los ojos porque mañana “mi tribu” pierde a uno de sus miembros, pero sé que para ella es mejor. “¡Podría seguir aquí!”,  “¡aquí está bien!”, me dice cada tanto una vocecilla, sí, es cierto, pero alli estará aún mejor. Se lo he explicado a ella, que no la abandono, que es una gata maravillosa, que no ha hecho nada malo, al contrario que la quiero mucho y es por eso que mañana la llevaré a la casa de Marc, porque allí estará como una reina, sin otros gatos, con todas las atenciones, como ella se merece. Sé que Chenoa lo entenderá, que pronto se adaptará, que en su nueva casa la esperan impacientes para cuidarla con el mismo amor que yo le tengo hasta que encuentre su hogar definitivo

Soy Voluntaria de El Jardinet. Soy Casa de Acogida. Ayudamos a los gatos y, aunque ahora lo diga mientras las lágrimas corren por mi cara, me siento muy feliz de poder aportar mi granito de arena.

Alicia Muñoz
18.julio.2015

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3 comentarios to “Por qué soy Casa de Acogida”

  1. Te felicito! Enhorabuena por tu generosa labor

  2. Hola!. Me gustaría ser casa de acogida. Me podríais informar. Gracias y saludos.

  3. Hola! Tenim una casa gran a aiguafreda i estem buscant gatets per viure-hi. En teniu de petits? Gracies!
    Monica
    662366266

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